El Gobierno lanzó un plan “sin platita” para reactivar la economía con menor inflación y más crédito

Sin emisión monetaria ni expansión del gasto público, no hay mucho margen para movilizar a los sectores que vienen rezagados. Frenar la caída del empleo formal y mejorar gradualmente los ingresos medirá el éxito de las iniciativas en los próximos meses.

El equipo económico viene dando muestras de pragmatismo para reactivar sectores que vienen sufriendo el giro de política económica que impuso el propio Gobierno desde que asumió a fines de 2023. Luego de anunciar una flexibilización de los préstamos en dólares para empresas, ahora fue el turno del crédito hipotecario.

Luis “Toto” Caputo hizo referencia ni bien arrancó la presentación a la “justicia social” de la medida, al promover el acceso a la vivienda propia para miles de familias. El ministro de Economía buscó así apropiarse de un concepto históricamente utilizado por el peronismo, ni bien arrancó con los detalles de los anuncios.

Además, también se refirió al “efecto multiplicador” que generaría en la actividad el otorgamiento de créditos hipotecarios. Se refería así no solo a la propia actividad inmobiliaria, sino también un posible derrame en la construcción si crece la venta de inmuebles. Y a su vez esto generaría más empleo en el sector, que tiene un comportamiento muy cíclico.

No es casual que el plazo que tienen los bancos que liciten para recibir los depósitos de largo plazo del FGS se haya fijado en solo 90 días. El impacto de colocar unos 18.000 créditos hipotecarios en un plazo tan corto debería ser significativo, teniendo en cuenta que en la ciudad de Buenos Aires apenas se compraron 5.000 viviendas con hipoteca en los primeros siete meses del año.

Luis Caputo - conferencia de prensaEl ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un impulso a los créditos hipotecarios a través del FGS de Anses.

Sin esta medida del Gobierno, el crédito para la vivienda seguiría languideciendo, ante la falta de fondeo de los bancos pero además un contexto que estará marcado por la incertidumbre electoral.

Por otra parte, se trata de una medida que apunta a la clase media, la más golpeada por la reducción del poder adquisitivo. En el ejemplo que brindó el propio Gobierno, una familia primero precisa un ahorro de USD 25.000 para comprar una vivienda de 100.000 dólares. Y el ingreso familiar para pagar la cuota debe superar los $3,4 millones mensuales.

El crédito es uno de los motores que debe volver a encenderse para que se reactiven los sectores que vienen más postergados. La construcción es uno de ellos, pero también la venta de bienes durables, que sufrió el efecto de la retracción del financiamiento desde mediados de 2025.

Mantener las tasas bajas es otra de las claves para apuntar a una reactivación. Cuando la caución bursátil estuvo a punto de superar el 30% anual en pesos apareció el Tesoro inyectando liquidez, a través de la compra de bonos. Y en la licitación de ayer se colocaron títulos cortos justamente para no convalidar el aumento de tasas que se dio en los bonos más largos.

Las pymes que descuentan cheques avalados, por ejemplo, acceden a financiamiento a tasas de entre 25% y 30% anual, es decir negativas en términos reales. El problema, en todo caso, es la falta de ventas.

Además, la refinanciación de la deuda morosa también requiere que se mantengan tasas relativamente bajas. Incluso el Gobierno optó por mantenerlas sin cambios pese a la leve suba que tuvo el dólar en los últimos días. Se trató de una señal quizás sutil pero no por eso menos importante respecto a la decisión de no impulsar un incremento de tasas en pesos que podría desalentar la reactivación.

La desinflación en marcha es el otro componente clave del objetivo de impulsar los niveles de actividad sin recurrir a un “Plan Platita”. La buena noticia es que en agosto el índice volverá a estar debajo de 2%, luego de la leve suba al 2,1% en julio. No se trata de un dato menor, ya que quedaría claro que el repunte del mes anterior tuvo más que ver en realidad con factores estacionales (como esparcimiento por las vacaciones de invierno).

El rango de las distintos consultoras va del 1,6% al 1,9% y el otro dato positivo es que la suba de alimentos también habría sido mucho menor respecto al mes anterior, lo que genera menos presión sobre la canasta básica.

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